Cuando se acerca la Semana Santa aparece una clara protagonista: la torrija, ya sea de leche o de vino, incluso con un punto de innovación.
Los huevos y figuras de Pascua de chocolate han ganado protagonismo en los últimos años, incorporando nuevas técnicas y diseños.
Las monas, aunque menos presentes, están siendo reinterpretadas por algunas pastelerías para adaptarse a los gustos actuales.
A ellos se suman otros dulces tradicionales madrileños como los pestiños y los bartolillos.
Todos ellos forman parte de un patrimonio gastronómico ligado a la celebración y la estacionalidad.