Un dulce que aúna tradición, simbolismo e ingredientes autóctonos.
Esta pasta de té rellena de una suave crema de limón y un corazón de mermelada de fresa de Aranjuez, bañada en chocolate blanco y decorada con líneas amarillas y la bandera del Vaticano; ha sido el dulce elegido para homenajear a su Santidad en su visita a la Comunidad de Madrid.
